Pilar Jericó La curva del cambio

En la curva del cambio se definen las cinco etapas por las que pasamos ante un proceso de cambio.

La primera etapa en la que nos encontramos es la llamada a la aventura, esta etapa se puede vivir de dos maneras muy diferentes, opuestas. Si en esta etapa nos encontramos ante un desafío, un reto que queremos conseguir, es una llamada del cielo. Por el contrario, si nos encontramos ante una situación inesperada que percibimos como un fracaso o una decepción, nos enfrentamos a la llamada del trueno.

Para superar esta etapa de manera saludable, debemos aceptar la incertidumbre como parte de nuestra vida, no anticiparnos a los acontecimientos: cuando lleguen ya los gestionaremos. Es una oportunidad para conocernos a nosotros mismos, investigar nuestras posibilidades y no resignarnos.

La segunda etapa es la negación y miedo. En ella nos enfrentamos a nosotros mismos, el miedo nos puede llegar a paralizar y llevarnos a pensar que el pasado era mejor. El desafío consiste en continuar, liberarnos de las justificaciones y enfrentarnos a nuestros miedos: de esta manera lograremos seguir adelante.

Para transitar por esta etapa con éxito debemos saber que todos tenemos miedo en mayor o menor medida, no busquemos culpables, cuestionemos nuestra propia perspectiva y permitamos que otros nos ayuden. Es importante que reflexionemos sobre nosotros mismos e identifiquemos nuestra parte heroica, todos la tenemos. Nos ayudará a poder abordar el cambio, el aprendizaje y la transformación.

Las fases de la curva del cambio

Llegados a este punto, entramos en la travesía por el desierto, un momento de frustración que podemos sentir cuando hemos luchado por algo y a veces no lo hemos conseguido. En este punto, ya no hay excusas y nos damos cuenta de que, a veces, no podemos con todo.

De esta etapa, saldremos reforzados si aprendemos a tolerar emociones y situaciones incómodas. Debemos tomar distancia de estas emociones, buscar apoyo en los demás, aprender de nuestra travesía por el desierto y perdonarnos para poder seguir adelante.

Con el aprendizaje que hemos obtenido, entramos en otra etapa, la de crear una nueva realidad. Entramos reforzados, con un nuevo escenario, proyecto y concepto de nosotros mismos.

Para seguir avanzando en nuestra curva del cambio es importante reforzar la capacidad de compromiso, una fuerza extraordinaria. Debemos ser fieles a nosotros mismos y rodearnos de apoyos que nos ayuden a dar lo mejor de cada uno. Es importante mirar hacia el futuro, y para ello debemos buscar referencias constructivas para guiarnos. En esta fase es necesario soñar, tener en mente cómo nos vemos en el futuro.

Superadas las cuatro etapas anteriores, llegamos al final de nuestra curva del cambio, es el momento de crear nuevos hábitos. El cambio habrá tenido sentido si hemos sabido aprender cosas nuevas. Todos los aprendizajes se han de trasladar y traducir en nuevos hábitos, nuevas rutinas en nuestra vida.

Para salir fortalecidos de la etapa de creación de nuevos hábitos, debemos utilizar el pensamiento positivo como motor del cambio, porque reírnos de nosotros mismos es un deporte muy saludable. Debemos repetir los nuevos hábitos hasta que las rutinas se asienten y cuidar de nuestro cuerpo, mente y emociones.

¡Bienvenidos al cambio!

También te podría gustar...