Más vale llamar a las cosas por su nombre

Después de ver la rueda de prensa ofrecida por De Guindos el sábado y la del domingo de Rajoy, me quedé pensando sobre las diferentes maneras de llamar a una misma cosa. Esta mañana en el metro, he leído la reacción de los mercados, los dirigentes europeos y los titulares de la prensa extranjera. Y he llegado a una conclusión, más vale llamar a las cosas por su nombre.

En ese mismo artículo he leído que el gobierno ha recibido todas las críticas y la reacción negativa de los mercados, con sorpresa. No entienden que si en lugar de decir rescate dicen préstamos en condiciones muy favorables, las opiniones de los expertos sigan la línea de la crítica, de pensar que no saben de lo que hablan, que nos toman el pelo, que no son conscientes de la situación, etc.

Esto me ha hecho reflexionar sobre la importancia del lenguaje. Es importante utilizar las palabras adecuadas para poder reflejar lo que realmente pensamos o sentimos, todos nos hemos encontrado en una discusión sobre un tema y acabar diciendo: “pero si eso es lo que te estoy diciendo”. ¿Cómo es posible?, Por las palabras, pues hay que tener en cuenta qué connotación puede tener una misma palabra en una persona u otra. Para poder llegar a un buen entendimiento es necesario tener empatía, es importante saber percibir lo que el otro individuo puede sentir.

Más allá de si decimos la verdad o mentimos, hay que tener claro lo que queremos decir y después, solo después de saber lo que queremos decir, debemos buscar las palabras adecuadas en función del interlocutor que tenemos, para que el mensaje que decimos sea el mismo que llega. Hay que encontrar las palabras que nos faciliten el camino más directo hacia el entendimiento.

En la globalidad en la que vivimos, nos encontramos delante de un desafío a la hora de encontrar las palabras adecuadas, los interlocutores son muchos y variados, de diferentes países y diferentes culturas, el desafío que se nos plantea es el de seleccionar las palabras precisas para que el mensaje llegue exacto y al mayor número de personas, por eso, más vale llamar a las cosas por su nombre.

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